Elon Musk y sus satélites

I need more space

Elon Musk, el que fuera cofundador de Paypal con cuya venta ganó unos 150 millones de dólares en acciones de eBay. Gracias a ello pudo aventurarse en sus grandes pasiones: los coches y la aeronáutica espacial.

Por ello cofundó: Tesla Motors y SpaceX.

Su obsesión por llegar a Marte o habitar otros planetas, puesto que según él ayudaría a preservar la especie humana:

Un asteroide o un supervolcán podría destruirnos, y nos enfrentamos a riesgos que los dinosaurios jamás vieron: un virus manufacturado, la creación involuntaria de un mini agujero negro, cambios climáticos catastróficos o alguna tecnología que aún no conocemos podría ser el fin de lo que conocemos. La humanidad ha evolucionado por millones de años, pero en los últimos sesenta años nuestro armamento nuclear ha traído consigo la posibilidad de extinguirnos a nosotros mismos. Tarde o temprano, debemos expandir nuestras vidas más allá de esta bola verde y azul o nos extinguiremos.

Pero ahora su misión se centra en llevar Internet a cada rincón de la Tierra, esta misión es conocida como Starlink. De hecho, el pasado octubre anunció que iba a poner en órbita más de 42.000 satélites. Concretamente Starlink quiere crear una constelación de satélites de Internet, es decir, un servicio de banda ancha global. Toda una hazaña.

Heavens-Above, recoge todos los satélites que SpaceX va lanzando. Según indican, los satélites todavía están bastante cercanos entre sí, y es posible verlos como una fila de 60 satélites desplazándose juntos en el cielo.

Captura de pantalla de la vista dinámica 3D que desarrolla Heaven-Above

La cuestión es que es toda una amenaza para los estudiosos de la astronomía. A parte de la contaminación lumínica, un nuevo tipo de contaminante ha comenzado a representar una amenaza existencial para la astronomía: la superconstelación de satélites de Elon Musk. Así dejaba constancia el pasado 18 de noviembre la astrónoma Clarae Martínez-Vázquez con su tweet.

Tweet de Clarae Martínez-Vázquez, astrónoma de CTIO

En la actualidad, la European Space Agency (ESA) calcula que hay más de 900.000 objetos de desecho de más de 1 cm en órbita; a lo que añaden que cualquier impacto con un satélite operativo podría causar daños e incluso suponer el fin de una misión. Además, los operadores de satélites a nivel mundial desembolsan 14 millones de euros anuales en maniobras para prevenir impactos de basura espacial, pero más del 99 % son falsas alarmas.

Pero la ambición por los avances tecnológicos no espera a limpiar la basura espacial, a pesar de ser uno de los puntos introducidos en la política de la ESA. Por lanzar soluciones, hay una empresa española, llamada Emxys, que tiene un sistema innovador para la eliminación espacial y la desorbitación de satélites.

La realidad es que la supercontelación de Elon Musk sigue creciendo para facilitar la próxima actualización a los servicios 5G. Starlink supone proporcionar servicios a quienes vivimos en el terreno y es una parte esencial de la vida moderna. Los satélites GPS y de telecomunicaciones habilitan nuestras señales celulares y respaldan nuestra Internet móvil hoy.

Pero, ¿qué hacemos con la basura espacial?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s